El cínico confunde lo verdadero con lo eficaz justificando así su acción. Piensa que el fin justifica los medios.

Hoy en día se designa como persona cínica a alguien que miente descaradamente, pues sus palabras desdicen claramente de lo que realmente piensa.  Pero igualmente se puede decir de alguien que actúa sin ningún decoro, sin importarle lo que piensen los demás, o si con su comportamiento ofende o molesta a otros. El cínico es alguien que ha perdido sensibilidad moral, afectiva y social, de tal forma que orienta su vida de forma pragmática persiguiendo el fin que pretende y pasando por encima de normas, personas y afectos.

¿Cómo superar este odioso vicio? El cinismo es un comportamiento que ofende muchas virtudes: la veracidad, la caridad, la prudencia, la justicia entre otras. Así se convierte en un pecado abominable que repugna a la sociedad y a las personas de bien. Podemos decir que en el fondo el cínico ha deformado la conciencia moral, pues para poder actuar de esta forma se necesita que la voz interior no moleste, habiéndola acallado por medio de la repetición de actos viciosos y el convencimiento de estar haciendo lo correcto.